El “Huevo de Toro”, una de las variedades estrella de tomate que se cultivan en  las fértiles tierras del interior de la provincia de Málaga, está en auge.

Cultivado al aire libre y regado únicamente con agua de manantial, esta variedad se cultiva con esmero en huertas tradicionales y familiares de Coín y alrededores. Su fina piel, destacado tamaño y delicado aroma lo convierten- a pesar de su escasa producción y deficiente comercialización- en una de las grandes joyas del valle del Guadalhorce.

La corta pero intensa vida de la planta de este  tomate, que se siembra en marzo y se recolecta entre los meses de julio y octubre según las condiciones climatológicas, y su limitada producción  elevan el precio de este exclusivo producto de temporada.

Lógicamente, el cultivo es al aire libre y para combatir las plagas que amenazan la mata se usa únicamente azufre  y un cuidado artesanal y constante para proteger el breve ciclo vital de esta frágil planta.

El tomate se recolecta en su punto óptimo de maduración, y en el mismo día se distribuye por los mercados y los comercios especializados de la provincia. Debido a la delicadeza del producto, el Huevo de Toro debe consumirse en los días siguientes, cuando alcanza un color rojo intenso.

El resultado es un tomate de gran tamaño (300-600 gr.), de piel fina, cremoso y suave, y de un intenso y equilibrado sabor debido a la gran concentración de azúcares y minerales que contiene.

Además, es un producto que concentra gran cantidad de antioxidantes naturales y muy pocas calorías, siendo indispensable en una dieta sana y equilibrada.

Su uso gastronómico es muy versátil y puede ser el ingrediente estrella en gazpachos, ensaladas o salsas de tomate, pero como mejor se aprecia su textura y sabor es en crudo con nuestras escamas de sal y unas gotas de aceite Orgánico O-Med.